Hablan bien y tienen razón. Cambalache merece la pena; empieza lenta, (sobre todo para la gente que llega de milagro y con la cabeza en otra cosa, como pude ser yo en este caso) pero termina atrapando.
Cuando se lanza, si salvas el primer momento cabezada puede llegar a resular hasta ágil, poco predecible e ingeniosa. El Teatro Arlequin, (por dimensiones, Sala Arlequín) consigue dar un extra a la trama, brinda además una oportunidad única de tener a tan sólo unos metros de ti a 5 artistazos, de esos que has visto toda la vida por la tele. Profesionales 100%: meritazo representar más de lo mismo, durante meses, día tras día, con la intensidad del primero. Poner ladrillos no es fácil; esto, también tiene su mérito. 4/7 (****)
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